
Fresaraba fue un proyecto integral en el que abordamos la creación de la filosofía de marca, el diseño de la identidad corporativa, el packaging y el sitio web corporativo. Desde el inicio, todo el concepto giró en torno a una idea muy clara: recuperar el auténtico sabor de la fresa, ese sabor de siempre que forma parte de la memoria colectiva y que, con el tiempo, se estaba perdiendo.
La marca se construyó sobre valores como lo natural, lo honesto y lo esencial. Quisimos evocar los recuerdos de la infancia, la conexión con la tierra y la vuelta a “lo de antes”: al cultivo sin artificios, al respeto por el producto y a la autenticidad como eje de todo el discurso.
Este universo tomó forma en un logotipo que se ha convertido en seña de identidad de Fresaraba y que ha demostrado su fuerza con el paso de los años: una niña sosteniendo una fresa-globo. Una imagen sencilla y poderosa que conecta emoción, memoria y producto, y que ha dado un enorme recorrido visual a la marca.
La paleta cromática, basada en colores de la naturaleza, refuerza ese vínculo con la tierra, el cultivo natural sin pesticidas y la reivindicación de lo genuino. Cada elemento —desde el packaging hasta la experiencia digital— fue diseñado para transmitir una idea clara: Fresaraba no es solo una fresa, es una manera de volver al origen y al sabor verdadero.
Fresas Premium
Desde La Consulta Creativa desarrollamos el diseño del packaging para la línea premium de fresas de Fresaraba, con el objetivo de crear una imagen clara, honesta y alineada con la calidad del producto.
El cliente partía de un formato de envase ya definido, por lo que el trabajo se centró en construir un lenguaje visual sencillo y cuidado, capaz de realzar el producto sin artificios y adaptado a los requisitos de producción y coste del proyecto.
Este trabajo da continuidad a una relación de colaboración a largo plazo. Años atrás, el estudio definió la identidad de marca de Fresaraba, desarrollando el logotipo, el storytelling, la web y el packaging original. Esta nueva línea premium recupera ese espíritu, poniendo el foco en el origen, el proceso y el sabor auténtico del producto.
El resultado es un packaging que acompaña y refuerza el valor de la fresa, comunicando calidad, cercanía y cuidado a través de un diseño sobrio y eficaz.