Cuando una marca nace desde el corazón
Farmacia PORTILLEJO

Hay proyectos que empiezan con un briefing y otros que empiezan escuchando. Este pertenece a los segundos.

Cuando conocimos a Rosa y Jara, entendimos que el verdadero valor de Farmacia Portillejo no estaba únicamente en los servicios que ofrecían, sino en la forma en la que querían cuidar de las personas. Amor por la profesión, cercanía y vocación de servicio eran las ideas que debían dar forma a su nueva identidad.

Así nació el concepto creativo.

Todo comenzó casi como un juego gráfico. La doble “L” dibujaba una forma que nos recordaba a un corazón. Y ese corazón dejó de ser un simple recurso visual para convertirse en el hilo conductor de toda la marca: un símbolo que representaba el cariño con el que Rosa y Jara entienden su trabajo.

A partir de ahí desarrollamos una identidad visual capaz de comunicar de una manera sencilla, directa y memorable. Inspirándonos en el lenguaje universal de I ❤️ NY, trasladamos ese código al universo de la farmacia y a su ciudad, creando una campaña viva y flexible con mensajes como I 💚 LO, I 💚 mi salud, I 💚 las cremitas o I 💚 el airecito, un guiño que utilizamos durante la inauguración regalando abanicos a los visitantes.

La marca dejaba de ser un logotipo para convertirse en una forma de hablar con las personas.

El proyecto se desarrolló de forma integral, abordando tanto el branding como la identidad corporativa y toda la experiencia física del espacio.

Diseñamos la señalética y la rotulación interior y exterior buscando un equilibrio entre funcionalidad y estética. Creamos un sistema de cartelería suspendida mediante cable acerado que permite cambiar las piezas de manera rápida y sencilla, adaptándose a campañas y necesidades futuras. En las góndolas desarrollamos un sistema magnético con la misma filosofía: flexible, limpio y fácilmente actualizable.

En el exterior, una banda verde recorre toda la fachada unificando el conjunto arquitectónico. La particular pendiente de la calle nos llevó a tomar una decisión estratégica: situar el imagotipo luminoso en el interior del escaparate. Esto nos permitió aumentar considerablemente su tamaño y mejorar su visibilidad desde la distancia, convirtiéndolo en un auténtico punto de referencia.

La identidad se extendió a todos los puntos de contacto con el cliente: bandejas para la comunicación de servicios, vinilos que acompañan el recorrido por la farmacia, bolsas, papelería, packaging y diferentes piezas que enriquecen la experiencia de marca y mantienen un lenguaje visual coherente en cada detalle.

Porque una buena identidad no termina en un logotipo. Vive en los espacios, en los mensajes, en los objetos y, sobre todo, en la manera en que las personas la recuerdan.

Queremos agradecer a Vicugo por unas fotografías que capturan a la perfección el proyecto; a Digital por la calidad y el cuidado en la ejecución de todos los acabados; y a Pablo Ibarrondo por contar con nosotras para formar parte de esta aventura.

Pero, por encima de todo, gracias a Rosa y Jara por confiar en nuestro trabajo y por demostrarnos que las mejores marcas siempre nacen de las personas que hay detrás de ellas.