Farmacia Alfoz de Quintanadueñas

Todo comenzó con una llamada telefónica y una visita a Burgos. Allí descubrimos una farmacia recién reformada y, junto a ella, un local vacío que se comunicaba directamente con la farmacia. Carlos, el farmacéutico, quería montar una ortopedia pero no sabía cómo hacerlo, así que aceptamos el reto.

Primero trabajamos la marca: rehicimos el logotipo adaptándolo a ambos negocios, la farmacia y la ortopedia. Aunque funcionan como locales separados, queríamos unificarlos creando nuevos códigos visuales. Elaboramos el Brand Book para definir cada paso y garantizar coherencia en la identidad de la marca.
El naming, basado en el nombre del pueblo, resultaba muy largo, y en el briefing nos pidieron incorporar una cruz. Por ello, optamos por una tipografía de palo seco e integramos la cruz de forma que envolviera el diseño. Junto con el acrónimo de Alfoz de Quintañadueñas —AQ—, creamos la parte icónica del logotipo, pensada para adaptarse y jugar visualmente en distintos soportes. Desarrollamos los colores corporativos adaptándolos a un código visual sanitario, logrando que sean fácilmente reconocibles.

Tras el restyling, todo empezó a cobrar vida y nos pusimos manos a la obra para implementar la marca en el nuevo local. Diseñamos espacios pensados para ubicar cómodamente las sillas de ruedas y los andadores, incluyendo el diseño de una mesa con varias alturas que mandamos fabricar. Creamos varios showrooms que, además de exhibir los productos, funcionan como escaparates. Vinilamos las paredes con acabado imitación madera para aportar calidez y armonizar con el suelo.
En las paredes, puertas y columnas hemos reservado espacios para la comunicación de la marca, mostrando sus servicios e incorporando el imagotipo sobre grandes fondos fotográficos que realzan la identidad visual, aumentando su visibilidad.